MORAL Y ÉTICA
Definición
 
Estas dos palabras, ética y moral, están relacionadas con el comportamiento de las personas en sociedad. Yo creo que la diferencia está en que la moral es un conjunto de normas, y la ética es la explicación de esas mismas normas. Por ejemplo, caminar desnuda por la plaza me lo prohíbe una norma que pertenece al terreno de lo moral. Pero la moral sólo me dice que eso está mal; no me explica porqué. Entonces ahí es donde entra la ética, que se encarga de responder esa pregunta y de explicar las razones de fondo. Es decir, la moral me dice qué debo y qué no debo hacer cuando mi interés es mantener la convivencia, y la ética me explica por qué debo obedecer a lo que me dicta la moral.
 
En conclusión, la moral es un conjunto de normas que adoptamos entre todos y todas sin escribirlas en ninguna parte y que nos indican lo que se cree correcto o incorrecto, y la ética explica de dónde nacen esas normas y cuál es su propósito.
Ahora me encuentro con más flores: los valores. ¿Qué significa un valor? Menciono que en el propósito de construir paz los valores mínimos son la justicia, el respeto y la responsabilidad. Pero de estos tres valores voy a hablar más adelante; mientras tanto, sólo quiero hacer una pequeña reflexión sobre los valores en general.
Digamos que los valores son ideas que las personas llevamos muy adentro y que hemos formado a partir de nuestras ganas de convivir en paz.
Son ideas que van cambiando al mismo tiempo en que va cambiando la comunidad, y se van adaptando a las nuevas costumbres y necesidades con el propósito de mantener la convivencia y fortalecer el entendimiento entre las personas.
Antes yo suponía que un mundo feliz era un mundo sin leyes. Pero ahora creo que para que eso fuese posible se necesitaría que todas y todos fuésemos iguales y viésemos las cosas de la misma manera. Pues resulta que es al contrario: somos seres tan diferentes unos de otros y vemos las cosas de maneras tan distintas que necesitamos las normas para ponernos de acuerdo. O sea que para entender la moral primero hay que sentir respeto hacia las normas.
Hay quienes las respetan más, y hay quienes las respetan menos. Ese mayor o menor respeto hacia las normas nace en mí gracias al ejemplo que recibo de las personas adultas, más que por aprenderme las leyes y los códigos de memoria. Y entre más entiendo una norma, más la considero legítima y más la respeto pues no la siento como algo que se me impone por la fuerza.
 
Pero tengo que insistir en lo importante que es para mí desarrollo moral el contacto con las demás personas. Las enseñanzas y la influencia que yo reciba de mis educadoras y educadores, de mi familia y en general de las personas adultas, es importantísima para mi crecimiento personal, pues en las primeras edades siempre buscamos modelos para aprender o para imitar.
 
Es triste ver que a veces las personas adultas se distraen en sus propios asuntos y olvidan que están en presencia de personas menores, y sin pensar en lo que un pequeño gesto o la más sencilla de las palabras puede significar para nuestro futuro, asumen comportamientos violentos, vulgares, injustos, irrespetuosos o irresponsables, y como esas personas grandes son nuestros modelos de alguna manera las personas menores aprendemos esas conductas.
 
ETICA HOY EN DIA, INTRODUCCIÓN
 
La ética como la conducta socialmente aceptada la cual reproduce los elementos culturales básicos que caracterizan una sociedad en particular para un momento histórico determinado. Se pretende con este análisis contribuir a explicar la correspondencia existente entre los elementos macroeconómicos, políticos y culturales y el comportamiento individual e institucional, utilizando la ética como elemento explicativo de la perpetuación de la sociedad. Pero también se tratara d describir una propuesta ética y su posibilidad de ponerla en práctica hoy en día 1. Caracterización de la ética de acuerdo a la sociedad actual la ética en la sociedad actual juega un papel muy importante ya que se dice que la ética está muy relacionada con el carácter, el comportamiento y la conducta. Además de que la ética es, aquella instancia desde la cual juzgamos y valoramos la forma de cómo se comporta el hombre y, al mismo tiempo la instancia desde la cual formulamos principios y criterios acerca de cómo debemos comportarnos y hacia dónde debemos dirigir nuestra acción. Designamos con la palabra "ética" el comportamiento, la conducta y el actuar de las personas y a parte de la ética también se habla de la "moral" que es el aspecto práctico y concreto, las normas establecidas o propuestas por los hombres, o por una sociedad y una época histórica determinadas.
También se dice que la ética es una ciencia racional ya que está basada en una metodología lógica, ya que sigue una secuencia, iniciando por la Inteligencia, luego la voluntad y su punto culminante la libertad, además de ser racional es práctica ya que es funcional y congruente con la personalidad. Es normativa porque establece su propio carácter, lo establece por medio de normas y leyes personales.
La ética no se acepta como ciencia ya que no cumple con los criterios para considerarse como una ciencia exacta. Pero aunque no sea una ciencia exacta, la ética puede designarse como ciencia, con todo, en el sentido amplio y filosófico del término. La palabra ciencia, en el sentido de cualquier cuerpo de conocimientos sistematizados, sigue siendo de uso corriente y no cabe duda que la ética es esto. La definición de la ciencia como el conocimiento cierto de las cosas en sus causas es tradicional entre los filósofos, y la ética satisface a esta definición en grado eminente, porque, estudia el objeto o la causa final de la vida humana, los principios y las leyes que rigen el uso corriente y no cabe duda que la ética es esto.
La definición de la ciencia como el conocimiento cierto de las de las cosas en sus causas es tradicional entre los filósofos, y la ética satisface a esta definición en grado eminente, porque estudia el objeto o la causa final de la vida humana, los principios y las leyes que rigen el uso de los medios para dicho fin y, al igual que toda otra ciencia, trata de establecer sus conclusiones con precisión demostrativa. Al igual que toda otra ciencia, la ética tendrá sus puntos de vista discutidos, pero se mostrará que estos giran alrededor de un núcleo sólido de verdades establecidas.
La ética como conducta socialmente aceptada se difunde entre los individuos a través de procesos formales e informales de socialización. La educación como proceso inherente a la sociedad es básicamente espontánea e informal. En los orígenes de la sociedad, se capacitaba y entrenaba para que sus integrantes se pudieran alimentar a sí mismo, luego la educación asumió el rol de socialización. La evolución histórica complica la diversidad estructural de la sociedad, apareciendo el Estado como la personalidad jurídica e institucional de la sociedad en el espacio geográfico que esta ocupa. El Estado asume la educación como parte de su cuerpo orgánico y funcional cuando toma conciencia de la importancia que tiene para su preservación, como orden social, la difusión y uniformidad del marco ideológico que la explica, justifica y ofrece coherencia interna.
Después de esto el pueblo y sus instituciones se someten al imperio de la Ley, dividiendo el Poder Público, en tres (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) para garantizar así los derechos del individuo y el ciudadano, por lo tanto La ética es una expresión cultural que actúa como mecanismo de socialización y regulación colectiva, que consolida una imagen social determinada.
 
Ética: Factores sociales e individuales que condicionan la conducta socialmente
Fuente: ETICA HOY EN DIA - Ensayos y Trabajos – Mottiitti
 
 
LA ÉTICA EN LA FAMILIA
 
Hablar de la ética en la familia, implica partir de lo que la ética misma hace referencia y de la moral. Partimos de que los valores son elementos muy centrales en el sistema de creencias de las personas y están relacionados con estados ideales de vida que responden a nuestras necesidades como seres humanos, proporcionándonos criterios para evaluar a los otros, a los acontecimientos tanto como a nosotros mismos (Rokeach, 1973 en García, Ramírez y Lima, 1998). Por su parte, La moral da pautas para la vida cotidiana, mientras que la ética es un estudio o reflexión sobre qué origina y justifica estas pautas. Pero las dos, si bien son distinguibles, son complementarias porque tienen en común a la persona como ente social. Del mismo modo que la teoría y práctica interaccionan, los principios éticos regulan el comportamiento moral, pero este comportamiento incide alterando los mismos principios. A menudo, cuando se presentan los conflictos de normas morales que aparecen cuando tenemos que tomar decisiones se convierten en el motor que nos impulsa a una reflexión de nivel ético.
Así pues, cada individuo va forjándose una imagen de lo que es y quisiera llegar a ser en una sociedad que es competente y que cada vez más, está sumergida en situaciones de riesgo, en cuanto a la identidad individual de las personas. Es ahí, donde la familia juega un papel importante, porque parten infundiendo los valores que son los que nos orientan en la vida, nos hacen evaluar nuestras acciones, comprender y ayudar a quienes nos rodean, más aun cuando la sociedad nos obliga a crearnos un prototipo de imagen por las tendencias de la moda, de programas de televisión, culturas, en fin, una serie de eventos que facilitan el intercambio cultural entre sociedades.
Según otros autores (Schwartz, 1990) los valores son representaciones cognitivas inherentes a tres formas de exigencia universal: las exigencias del organismo, las reglas sociales de interacción y las necesidades socio-institucionales que aseguran el bienestar y el mantenimiento del grupo. De esa manera, según Schwartz los sistemas de valores se organizan alrededor de tres dimensiones fundamentales: el tipo de objetivo (trascendencia o beneficio personal; conservación o cambio), los intereses subyacentes (individuales o colectivos), el dominio de la motivación (tradición, estimulación, seguridad). Las teorías implícitas que todos los padres tienen y que se relacionan con lo que los mismos piensan sobre cómo se hacen las cosas y por qué se hacen de tal o cual manera ofician “de filtro” en la educación en valores.
Estas ideas y teorías dan a entender que la familia como un organismo social, es la primera escuela de educación de los individuos, al compartir ciertas características comunes con quienes conviven. Sin embargo, esta no es el único contexto donde se educa en valores, es una realidad que el ambiente de proximidad e intimidad que en ella se da la hace especialmente eficaz en esta tarea. Todos formamos parte del mismo sistema de valores éticos o morales al interactuar día a día en los espacios de estudio o de trabajo, contagiándonos de la diversidad de pensamiento y cultura en los distintos grupos sociales.
No solo se han venido dando transformaciones a nivel tecnológico y ambiental, sino también a nivel social-familiar. La familia ha tenido cambios importantes a lo largo de la historia porque las costumbres, pensamientos, necesidades e intereses variaron en los contextos donde se desenvuelven, pero en las últimas décadas estos cambios han sido aún mayores. No puede hablarse ahora de un tipo único de familia, donde los roles principales serian el del papá que trabaja para el sostenimiento, estudio y progreso, la mamá que se encarga de los oficios domésticos y del cuidado de los hijos que obedecen. Así mismo la familia ha cambiado en su tipología, nos encontramos ahora comúnmente con familias extensas ( conformadas por padres, hijos, tíos, abuelos que conviven en la misma casa), familias reconstituidas ( uniones de padres que anteriormente estuvieron casados o con otra relación y de las cuales quedaron hijos, por lo tanto existe la figura de madrastra, padrastro, hijastro) así como también es frecuente encontrar la familia monoparental (donde los hijos conviven solamente con uno de los padres, mamá o papá).
En cada uno de los casos, los roles y funciones son asumidos de forma distinta, por miembros diferentes y en ocasiones, un miembro del grupo familiar debe asumir varios a la vez, como en el caso de la familia monoparental. Quizá sea este un factor que incide en el deterior de la sociedad y la ética.
Teniendo en cuenta lo anterior, es importante indagar y decir, ¿qué nos pasa, hoy? Se oye decir -El modelo de familia actual es diferente; o -La familia está en crisis, el concepto de familia ha cambiado, y esto en gran parte se debe a que nuestra época actual ha atravesado múltiples cambios a nivel social, político y económico, los cuales introducen nuevas coordenadas a nuestros comportamientos, valores y pensamientos, esto nos hace pensar que hablamos de un nuevo mundo y por qué no decir de un nuevo individuo. No cabe duda, entonces, que la familia debe de recuperar su esencia, es decir, sus valores, costumbres y estilos de vida propios.
Puesto que el proceso formativo de una persona se inicia en el hogar y busca integrar al hombre con el mundo exterior. Los buenos modales, las buenas relaciones y valores sociales tienen su origen en el ambiente familiar. El correcto manejo dado a estos valores permite unas relaciones interpersonales armoniosas, seguridad personal, deseo de superación y espíritu emprendedor.
El hogar es la primera escuela de socialización, es decir, la vida familiar brinda unos elementos que son complementados en la escuela, por eso este binomio, influyen decisivamente en la formación integral de la persona. En ambos ambientes se pretende ofrecer las condiciones, elementos y herramientas necesarias para que el ser humano se desenvuelva en los distintos campos de la vida.
 
Fuente: Publicado 11th June 2011 por John Alexander Cossio Moreno
 
 
La ética del dinero
 
Decimos que 'el dinero no hace la felicidad, pero ayuda a conseguirla'. Se mezclan en nuestras cabezas múltiples ideas que dejan entrever sueños e ilusiones aún no cumplidas. No resulta fácil situarse ante el dinero porque, si bien no hace la felicidad, su total ausencia dificulta en demasía el desarrollo normal de la vida.
Abraham Maslow dijo que para alcanzar la felicidad, la plena realización personal, es preciso ir satisfaciendo una serie de necesidades que van escalonadas desde lo fisiológico hasta lo espiritual, pasando por lo afectivo y la propia seguridad. Sabemos, por propia experiencia, lo difícil, por no decir imposible, que resulta estudiar o trabajar cuando se tiene hambre o sueño o frío o una enfermedad.
En todas esas situaciones es imprescindible el dinero; no como algo lujurioso de lo que vanagloriarse ante los demás, sino como medio para poder solventar las necesidades planteadas. El uso que hagamos de él posibilitará a las personas ir subiendo los peldaños en la escalera de la propia existencia y poder acercarse a ese objetivo último de encontrarse realizado como ser en el mundo, en relación consigo mismo, con los demás y con Dios, sea cual sea su nombre. Nos proporcionará el sustento para nuestro cuerpo, la formación intelectual y afectiva, la salud para el enfermo y el consuelo para el que no goza de las mismas capacidades. A esas ventajas debemos aspirar todos, aunque no todos lo lograrán, injusticias de este especie humana.
El dinero es una herramienta de la convivencia humana y es bueno en la medida que la facilita. Desde un punto de vista moral, no tiene valoración, es neutro, no así el uso que se haga de él. Y al igual que el buen manejo nos ayuda a avanzar en el camino de la vida, también su mal uso ha tenido y tiene consecuencias negativas y perjudiciales para la persona, pudiendo modificar el sentido de la felicidad y pasar a convertirse en un sinsentido por la mucha frustración que acarrea. Por el dinero se explota al débil, se vende la propia dignidad, se extorsiona, se engaña y confunde, se comercializan las intimidades físicas y espirituales, se priva de libertad, se invaden países, se maltrata y asesina. Por un puñado de billetes se pierde la confianza de los que un día creyeron en
sus buenas intenciones y propósitos y le votaron, de esto tenemos cientos de penosos ejemplos en la política española.
Y qué decir de las muchas familias destrozadas y rotas por herencias mal compartidas, o los amigos perdidos por préstamos no devueltos, o relaciones laborales amañadas por malos gestores y administradores que desembocaron en el despido de los débiles o en el cierre de los pequeños negocios.
El dinero es tan poderoso que marca el signo de las relaciones nacionales e internacionales, las negociaciones entre empresarios y trabajadores y de él es imposible escapar. Estamos dentro de sus tentáculos tentadores y a él se sucumbe con suma facilidad, tanto los de arriba como los de abajo, ya sean de orientaciones políticas mal llamadas conservadoras o progresistas, o residan en el norte o en el sur, sean agnósticos o ateos o creyentes, laicos o religiosos. Es tanto su poder que puede hacer cambiar votos, gustos, perdones, principios, valores, incluso la capacidad de pensar y de querer con tal de obtener sus beneficios. Ahora bien, es la herramienta que tenemos en nuestras relaciones sociales y podemos aprender a utilizarlo de forma que todos podamos beneficiarnos. A eso aspiramos y para ello es imprescindibles contar con buenos administradores de los bienes públicos.
 
Fuente: JOSÉ MARÍA FERNÁNDEZ CHAVEROPSICÓLOGO CLÍNICO Y MÁSTER EN BIOÉTICA Domingo, 3 abril 2011, 02:19
 
 
La ética, clave para el desarrollo y la integración de la inteligencia artificial
 
Un visitante del pasado Mobile World Congress pasa por un 'stand' de inteligencia artificial. / A. DALMAU / EFE El mercado de trabajo se transformará, como el de la salud, pero la sociedad no estará dominada por los robots «No hay que temer a la inteligencia artificial, sino a la estupidez humana». Esta frase, tantas veces repetidas, fue uno de los argumentos que esgrime Elena González-Blanco, investigadora principal del proyecto Post Data ERC H2020 y profesora de Filología de la UNED. Asegura que la ética será la clave para la integración y la aceptación de la inteligencia artificial (IA) en una sociedad en la que bajo la etiqueta de IA se están englobando muchas tecnologías y paradigmas que, en muchos casos, poco tienen que ver entre sí. «Hay una IA para cada industria», afirma la profesora, que intervino en la conferencia 'Inteligencia artificial, impacto en el ser humano y la sociedad', organizada por la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad Comillas.
 
Uno de los debates que siempre gira en torno a la IA es la posibilidad de que estas máquinas acaben quitando trabajos. González-Blanco más bien piensa que la IA conllevará una transformación del mercado laboral, en el que «aparecerán nuevos modelos de negocio y surgirán nuevas industrias, además de transformar las actuales». Así, por ejemplo, se espera que sea el campo de la salud uno en los que más se notará el impacto de la IA, además de en el comercio y en el sector financiero o el marketing. Mientras, los deportes y la regulación jurídica son los que menos se han visto impactados, por ahora. «Pero eso quiere decir que hay mucho campo y que en diez años se producirá un cambio brutal» en estos ámbitos, augura la profesora.
Algunos de los cambios que está introduciendo la IA ya son visibles. Por ejemplo, en el campo de la salud, se están haciendo grandes avances en el reconocimiento de la imagen radiológica, de forma que gracias a diferentes técnicas y tecnologías para comparar imágenes médicas estas máquinas son capaces de detectar un tumor sin que el médico haya visto las pruebas. Otro de los beneficios es que se pueden comparar todos los historiales de los pacientes, no solo unos pocos, a la hora de hacer ensayos clínicos y establecer pautas.
«Tenemos miedo porque todo lo que hay es incierto», apunta Elena González-Blanco
En cuanto a la banca, la IA está permitiendo elaborar perfiles de riesgo o aplicar la analítica avanzada de documentos e informes, de manera que se puede automatizar la concesión de hipotecas. «También se están haciendo grandes avances en la detección del fraude o en la concesión de créditos en tiempo real», explica esta experta, quien cree que el sector de seguros será el siguiente en experimentar todo el amplio abanico de posibilidades que permite la IA.
No obstante, todavía sigue habiendo mucha controversia y debate en torno a la inteligencia artificial. «La sensación es que no podemos dejarlo pasar, pero tenemos cierto miedo porque es todo incierto», explica González-Blanco. Por eso, en su opinión una de las claves es hacer la IA más humana. «No es solo automatizar todas las tareas posibles (con las ventajas que ello conlleva), sino que el usuario esté en el centro de la experiencia. Que nuestro trabajo sea más agradable gracias a esa automatización. Que el cliente esté más satisfecho y que no se hastíe porque cada vez que llama a un 'call center' le atienda una máquina y lo sepa», argumenta. En esta humanización de la IA, entra en juego la ética. «Como hemos visto recientemente en el caso de los accidentes de los coches autónomos, ¿quién toma las decisiones?, ¿la máquina o el informático que la ha programado?», se pregunta.
 
 
Evitar prejuicios
 
Su opinión es que en esta programación de los algoritmos hay que evitar los prejuicios. «Los modelos se entrenan con datos. ¿Tiene la IA prejuicios? No, somos los humanos quienes los tenemos. Por eso, y aunque parezca una broma, la tecnología de reconocimiento facial ha tardado más en reconocer a los orientales porque estaba programada por occidentales, a quienes nos parece que los chinos tienen los ojos más cerrados». Precisamente por esto, González Blanco considera que «siempre» se puede dotar de ética a los algoritmos. «Esas decisiones las toman los humanos y por eso hay que ser consciente de saber qué hacemos con la inteligencia artificial».
Esta tecnología se enfrenta a varios retos. Uno de ellos es el del talento. La demanda de perfiles tecnológicos es más alta que la que el mercado puede ofrecer. Y, precisamente por eso, la profesora de la UNED no cree que la IA vaya a quitar puestos de trabajo, «porque no hay perfiles para estos sectores». Esta experta señala, además, que no se trata de perfiles eminentemente técnicos. «No estamos hablando de un ingeniero que se ha pasado estudiando cinco años de carrera, pero sí de personas con un punto de vista diferente y apropiado. Con una forma diferente de enfocar las cosas». Algo que supone, en su opinión, un cambio en el mercado laboral y formativo.
Eso sí, esta experta sí augura que la IA y los robots van a transformar el mercado. «Nuestro trabajo debe cambiar para que tomemos las riendas de esta carrera imparable hacia la automatización», advierte. «¿Viviremos rodeados de robots? Sí y no. No dormiremos a su lado, pero hay que tener claro que quienes programan los robots somos los humanos, por lo que debemos controlarlos».
 
Fuente: ARANTXA HERRANZ MADRID. Martes, 10 abril 2018, 08:37
 
 
LA ÉTICA EN LAS EMPRESAS DE HOY
 
Las firmas deben definir su código de ética para fomentar los valores morales entre sus empleados; con ello, se propicia un ambiente de lealtad y compromiso entre los trabajadores y la empresa.
En el mundo de hoy, donde la carrera por el resultado a corto plazo es lo importante, alcanzar el cierre de la operación hipotecaria, sin considerar si el cliente realmente tiene la capacidad de pago requerida, es lo que da mayor comisión. Donde el engaño al cliente se vuelve parte de la negociación, donde hay vendedores que prometen lo que sea para alcanzar sus metas y en consecuencia sus bonos, donde los cuerpos encargados de la seguridad pública se ven superados, nos hacen preguntarnos y reflexionar ¿qué pasó con la ética?, ¿dónde están los valores?, ¿a dónde va la humanidad?
Aquí se abren muchos frentes, se refleja una parte de esta realidad, pero no podemos dejarnos vencer por aquellas cosas que van más allá de nuestro control. Cada quien debe de pelear en su propia trinchera, por su día a día, por su ambiente laboral, para poder alcanzar un beneficio para toda la sociedad. De tal forma que, sí se tiene un comportamiento ético se podrá alcanzar este objetivo.
Así, se debe reconocer que se utiliza la palabra ética con tanta ligereza que parece hasta difícil conocer su verdadero significado, por eso es recomendable comenzar definiéndola como "los principios morales o valores morales que indican lo que está bien y lo que está mal".
En un sentido muy pragmático se ha querido encasillar a la ética definiéndola como "La ética de los negocios comprende los principios morales y normas que guían el comportamiento en el mundo de los negocios". De hecho, hay personas que piensan que sus valores personales y principios, no tienen nada que ver con los que se presentan en su ambiente laboral. Esto es un error, cuando una persona ética trabaja en una empresa donde la ética permanece, ésta persona tendrá un lugar donde pueda desarrollar todo su potencial y su grado de lealtad será inimaginable. Sin embargo, si se da el caso contrario, simplemente la empresa tendrá a un mercenario, que en cuanto llegue un mejor postor se irá.
Las empresas cuando quieren definir su código de ética, integran una serie de valores como la honestidad, lealtad, integridad, innovación, calidad, el respeto por el individuo, entre otros. Algunos de éstos se repetirán entre las empresas, pero algunos serán más enarbolados que otros: ¿de qué depende esto?
Intentando dar una respuesta a esta interrogante, es importante saber que a partir de la misión y de la visión de cada empresa se pasa a definir los valores y las metas de la misma. Estos van a indicar lo que es lo importante de la empresa. Evidentemente en todas las empresas debe de haber congruencia entre lo que las define y lo que se vive en
las mismas. Esto es lo que las hace exitosas, lo que las distingue como líderes. No se pueden importar de otra empresa, no se pueden dar por consultoría, se tienen que vivir.
Queda por demás decir que cada empresa adecua ciertos principios y valores, que al final deben ser examinados todos a la luz de la Ley Natural.
Así se tiene que las empresas exitosas dentro de sus principios y valores resaltan algunos más que otros, como por ejemplo Hewlett-Packard la dignidad y valor de sus empleados, IBM el respeto al individuo. Quizá la empresa más famosa por tener su código ético con los mejores resultados sea Johnson & Johnson ya que le ha permitido ser reconocida como una empresa con gran responsabilidad comunitaria y social.
Para darle formalidad a esta serie de valores que identifican a la empresa, se crea el código de ética. Se recomienda seguir cinco pasos para que cuando se pase a la etapa de implementación del mismo por medio de programas sea más fácil. Los pasos son:
 
1. Involucrar en la redacción a todos los que tengan que convivir con el código, en especial los líderes de la empresa, alta gerencia, ya que serán los abanderados de los mismos. Es necesario contar con la asesoría de un experto en el tema, para que las ideas sean expresadas con claridad y con pleno apego a la Ley Natural.
2. Tener una declaración corporativa, pero permitir algunas complementarias por unidades.
3. Debe de ser breve, claro, fácil de entender y recordar.
4. Debe ser no muy complicado para que la gente crea en él.
5. Hay que ponerlo en la cúspide para que se incluya en el discurso y en las acciones
6. Promover una comunicación eficaz que fluya de la alta gerencia a la base para lograr que todos los colaboradores lo conozcan y se desarrolle la cultura empresarial
 
No hay que perder de vista que el código de ética se alimenta de ética individual, profesional y social. La ética individual está constituida por los valores y normas resultado de la influencia de la familia, educación, igualdad. La ética profesional se forma de los valores y normas de los gerentes y empleados y se utiliza para tomar decisiones sobre lo que es un comportamiento apropiado. Por último, la ética social, que se refiere al bien común y la responsabilidad social.
La implementación del código ético consiste en que cada empleado debe de conocerlos, entenderlos, aceptarlos y saber cómo actuar de manera consistente en función a los valores. Hay que intentar librar los obstáculos. No basta con divulgarlo en un póster o repetirlo muchas veces. Se tienen que alinear las estrategias, los procesos, los programas, las políticas, las evaluaciones de desempeño, identificando tanto incentivos como castigos del proceder de los colaboradores, mencionarlo en todos los discursos (eventos de fin de año, entrevistas, conferencias, reuniones de trabajo, presentaciones), además de un programa de posicionamiento. En otras palabras, hay que vivirlo día a día.
 
"Una empresa será lo que es su gente... y su gente será lo que es su jefe es".
 
Don Lorenzo Sertvije
 
En la medida que las empresas vivan en cada momento su código ético, podrán dar el paso natural para convertirse en empresas con responsabilidad social corporativa, esto es, una empresa que asume su obligación, que busca maximizar sus efectos positivos sobre la sociedad y minimizar sus efectos negativos.
Las responsabilidades sociales de la empresa se clasifican como:
 
1. Responsabilidad económica: producir los bienes y servicios que la sociedad quiere a un precio que permita a los accionistas y a la empresa perdurar, y al cliente adquirirlo. En otras palabras la empresa debe de ser rentable, y en esta se basan las demás responsabilidades.
2. Responsabilidades legales: la obediencia a las leyes en su ámbito tanto local como federal e incluso internacional. Hay empresas que cumplen con estándares más altos de los que la ley local regula.
3. Responsabilidades éticas: es importante considerar que las empresas en su vertiginosa carrera para generar nuevos productos o agregarles atributos a los existentes, incluso una empresa científica, donde la producción de conocimiento responde a la libertad de investigación, deben de considerar sus propios valores ejerciendo una responsabilidad compartida con la sociedad. Haciendo las cosas bien, de manera justa y equitativa.
4. Responsabilidades voluntarias: se incluyen proyectos comunitarios y contribuciones de caridad.
5. Responsabilidad ambiental: es importante agregar esta responsabilidad y no cubrir con el mínimo que piden las leyes, hay que esforzarse en ser una empresa limpia, buscando el desarrollo tecnológico que permita que seamos una empresa verde. Lo que a la naturaleza le lleva miles de años construir, en fracciones de minutos el hombre lo puede destruir. No se debe de olvidar que es un solo planeta en el que vivimos todos y hay que cuidarlo.
 
En la medida que las empresas se den cuenta que esto no es una moda, sino que es una tendencia mundial, basada por un lado en el éxito que han tenido aquellas corporaciones que tienen su ética de negocios bien definida, y por otro lado, en que una empresa que es conocida como "tramposa", que intenta dar el mínimo a sus clientes, que pondera el resultado a corto plazo, que su ventaja competitiva no se basa en la calidad, ni eficiencia, está destinada a desaparecer. En cuanto el cliente, y la misma sociedad tenga la oportunidad de satisfacer su demanda de bienes o servicios con otra empresa, así lo hará.
Sólo donde las empresas que viven sus propios códigos éticos, desarrollan su planeación estratégica, sus planes, sus programas, y sus políticas pensando en la persona, la contribución a la sociedad y con su ambiente, se podrá hablar de un crecimiento de la calidad de vida tanto de los colaboradores de las empresas como de la sociedad en que se está inmersa. Con la mundialización, la aldea global, ya las sociedades son cada vez más cercanas, por lo que no se puede decir que el daño será local.
Todos formamos parte de un pequeño subsistema, una empresa que de una u otra forma tiene sus efectos tanto positivos como negativos, que se irán multiplicando y terminarán afectando a la sociedad. Se deben de hacer esfuerzos por tener un mejor mundo unificando esfuerzos.
 
Fuente: José Antonio Bohon Devars*CIUDAD DE MÉXICO -
 
El autor es catedrático y titular de Matemáticas así como aspirante al doctorado de la Universidad Anáhuac México Sur. El artículo fue dirigido por Dirigido por el Dr. Carlos Miguel Barber Kuri.
 
Indicación:
Vídeos en YouTube:
Fernando Savater
https://www.youtube.com/watch?v=dyUVu61l2rE
https://www.youtube.com/watch?v=uaLMtc2lP-c
San Pablo, 25 de julio de 2018
 
Compilación por Sônia Pinto de Queiroz