“Solo es sabio quien sabe que no sabe, no quien se engaña creyendo saber e ignora incluso su propia ignorancia”. Palabras de Sócrates.
 
Desde un determinado punto de vista, Sócrates (siglo VII A.C.) puede considerarse casi un personaje mitológico. De hecho, lo que conocemos de su vida y de su aportación a la filosofía se ha reconstruido, exclusivamente gracias a las obras de otros autores, ya que, en línea con su idea de búsqueda continua e incesante, optó expresamente por una filosofía oral, con el propósito de huir del peligro que conllevar fijar en un escrito, de una vez por todas, los resultados de una investigación, de una reflexión. En consecuencia, sobre su vida tan solo tenemos algunos datos esenciales, obtenidos sobre todo a partir de testimonios de Aristófanes, Platón y Jenofonte.
 
La grandeza de Sócrates reside en haber sido un pensador profundamente inmerso en su tiempo, pero cuyo legado aún presenta una validez c considerable en nuestros días.
John Stuart Mill, (nace en Londres el 1806), es considerado el filósofo inglés más importante del siglo XIX, cuyos pensamientos siguen aún vigentes, sobre todo de su célebre ensayo “Sobre la Libertad”, donde establece dos conceptos, que nuestros tiempos tienen gran valor
“Desarrollo Humano” y “Diversidad más rica”.
Para Mill el estudio de la democracia constituyó un tema muy importante, como medio para proteger las libertades, como un instrumento del desarrollo moral e intelectual de las personas. 
Asimismo, para Mill era excepcionalmente importante: la defensa de la igualdad de derechos sociales y políticos de las mujeres.
Escribió: “Aunque mantengo que el bien de la especie (…) es el fin último (lo que es el alfa y el omega de mi utilitarismo), creo con la creencia más plena que este fin solo puede promoverse (…) si cada uno adopta como su propósito exclusivo el desarrollo de lo que es mejor dentro de él”.