Se me ha solicitado por parte del Comité de Docencia Rotaria desarrollar este tema, apasionante, como una auténtica forma de crecimiento, que puede llegar a incrementar la membresía de los clubes en forma importante.
Creemos firmemente que el ingreso de la mujer a Rotary no ha sido pensado ni comprendido por cada uno de nosotros en su real dimensión, y más aún nos hemos olvidado de los valores más importantes de nuestra cultura jurídica, de nuestra cultura solidaria y equitativa.
Desde 1973 estamos discutiendo este tema a nivel nacional e internacional de la región, principalmente con los distritos brasileños de Río Grande del Sur, en aquéllos famosos Foros organizados por Rotary Club Rivera y luego en la Gobernación de nuestro querido amigo Carolino Alvez Apolo.
Recordamos que en aquella época, estamos hablando de más de 40 años, principalmente la mujer brasileña y argentina discutía el punto con un argumento de temor, de miedo, a la relación normal de su pareja, tema central que se esgrimía.
 Invalidez del argumento que caía por sí mismo, ya que desconocía todos los principios y cimientos de Rotary, como ser el respeto entre compañeros y la responsabilidad que cada rotario debe tener al integrar nuestra Institución, el compromiso que asume por el solo hecho de su ingreso, ya que la amistad y el entendimiento son la base para el servicio al que estamos abocados. No podemos pretender servir si no nos respetamos a si mismos.
Debemos recordar que fue un Foro trascendente por su organización, por la gran asistencia que tuvo, muchos  clubes argentinos, brasileños y nuestros, éramos más de 300 personas principalmente de esposas de rotarios uruguayos y brasileños, que durante el almuerzo siguió la discusión mano a mano en varias mesas, sobre varios tópicos, y ahí se plantó un jalón muy serio para el ingreso de la mujer a Rotary en un futuro que estaba muy próximo, para toda nuestra región pero que ya veía venir que Rotary perdía el pleito definitivamente.
Nuestro distrito fue pionero en poner a discutir el tema, se sucedieron varios foros y Conferencias Distritales donde se trató, que apasionaba y se creaban distintas posiciones, que hasta el día de hoy continúan, pero que nuestro distrito con mucha madurez va ingresando a la mujer a nuestras ruedas, incluso en aquéllas más reacias a su ingreso, hoy algunos lo han hecho.
Hemos tenido varias mujeres en calidad de Gobernadores, que han tendido eficiencia, eficacia y mucho entendimiento.
No existe ningún argumento valedero para negar la integración de la mujer a Rotary, sólo tradiciones que debemos calificarlas de un machismo mal entendido que hace que tengamos aún clubes conservadores, que no le hacen bien ni a sus comunidades, ni a sus clubes ni a su distrito, de tener integrados ambos sexos a los mismos. Lo mismo digo, para aquellos clubes que se integraron como femeninos, como solución, a nuestro modo de ver las cosas, muy equivocada, ya que consideramos es una mistificación para que la mujer sea rotaria, separando a la mujer de los hombres sin ningún por qué, lo que ha creado el problema inverso, que la mujer no quiere ingresar hombres a sus ruedas.
La mujer integra la sociedad, hoy es una activa partícipe en su profesión u ocupación, y como tal la sociedad la necesita, más que el club, por el solo hecho de ser un miembro de ella, para que actúe en la misma brindando su servicio, con el amor y la eficacia que le caracteriza.
Desde el año 1946 existe la igualdad de derechos civiles del hombre y la mujer en nuestro País, y fuimos los abanderados en la defensa de estos en toda América y en el Mundo. El Doctor Eduardo J. Couture brillante jurista oriental recorrió América del Norte y Europa dando conferencias sobre derechos de la mujer y de nuestra Ley, hecho que fue admirado y copiado en muchos de esos países. Fuimos pioneros en el voto femenino .
 Y hoy, en Rotary, ¿aún queremos discutir el tema? Yo pregunto, ¿dónde está nuestra cultura democrática, nuestra cultura cívica, en que nuestros mayores abrieron un camino, y nosotros queremos cerrarlo? ¿No estaremos mistificando nuestra calidad de orientales? O es, ¿Que no hemos pensado aun lo que somos y por qué somos?
La mujer tiene una madurez, una eficacia, una regularidad y una vocación en el servicio, que nosotros no lo tenemos en general, más el amor que por naturaleza lo tiene, hace que nuestros clubes se enriquezcan con su ingreso, brindándonos lo que nosotros no tenemos. Por todo lo manifestado, debemos buscar el equilibrio de nuestros clubes con el ingreso de la mujer, así como el ingreso de hombres en los clubes de mujeres, que no significa que ingresen en ambos casos cónyuges o compañeras a los mismos, ya que ello sí puede suscitar problemas internos, por la permanencia que debemos buscar en el rotario.
                                                       EGD Rabindranath Calleros Tejera
                                                                                       Gobernador 1981-82. Distrito 497
                                                                                                                                                                Durazno. Uruguay