A pesar de que ya hemos escrito otros editoriales sobre los jóvenes, seguimos con el tema, ya que no sólo es una prioridad en la sociedad que vivimos, vemos a la juventud muy sola, aislada, sin que pueda ahondar un sendero a seguir en la vida, ya que le faltan herramientas para tomar.

Decía "Rabindranath Tagore:" los derechos del hombre se extienden en la medida en que es real, y esta realidad se mide por la anchura de su conciencia" "Pero esta libertad no la podemos adquirir sin pagarla. ¿Cuál es su precio?  El abandono de su propio yo. No podemos realizar nuestra alma sin antes negarnos nuestra pequeñez"" “Recibirás dando, no codicies"

El mundo se encuentra en gran cambio; está necesitando imperiosamente unidad y colaboración; el hombre necesita llegar al hombre; nosotros rotarios debemos prepararnos y buscar los medios necesarios para actuar en esa trasmutación, dónde por los principios prácticos que sustentamos, deberemos ser protagonistas importantes que lleven esperanza, buena fe, amor.

La juventud espera ansiosa de nosotros; esa fuerza real y tangible que nos está observando, esperando que seamos protagonistas del cambio, conductores de un sendero incierto que debemos encontrar para fortalecer al hombre, para ubicarlo en su real dimensión, base y fundamento de la existencia.

En muchas oportunidades hemos oído a jóvenes que debemos retomar el camino cierto, base de la sociedad, la Institución Familia, como cédula única formativa de jóvenes, haciendo que los mismos tomen conciencia plena de que cada uno de nosotros es factor de paz auténtica.

¿Por qué nos lo dicen? ¿Dónde ven sus falencias?

Una de ellas está en la falta de comunicación, que los jóvenes desean y quieren; entre los mayores y entre éstos y aquéllos. Debemos retomar el sendero de la interrelación e intercambio de ideas dentro del núcleo familiar, ofreciéndole a nuestros hijos el tiempo necesario, la oportunidad de expresión más fluida, más sincera, para que de la misma surja y se amolde el espíritu de cada uno de nosotros, una luz de esperanza, de comprensión, de amor.

Se nos podrá criticar que esto es para el caso de familia, y para aquéllos hogares monoparentales, qué hacemos? Ahí tiene un trabajo trascendente el docente que debe estar preparado para el diálogo con el titular de la patria potestad, sin negativismo y con mucha vocación y amor, un interrelacionamiento más intenso con el mismo, continuo y con sus hijos. Debe efectuarse lo mismo, con la estrategia que sea, personal, foros, seminarios, etc., pero la sociedad es una, y todos debemos brindar tiempo a los jóvenes en forma adecuada.

Creemos es ésta la forma que podemos brindar a nuestra juventud una posición de ayuda, para que no se sientan desplazados, y sí seguros de que ellos son aptos para ir en búsqueda de su verdad libremente, sin presiones e influencias extrañas.

Decía Goethe: "Sólo es digno de la libertad y de la vida quien es capaz de conquistarlos día a día, para sí, con tanta más razón podría decirse que el honor de cada generación humana exige que ella se conquista, por la perseverante voluntad de su pensamiento, por el esfuerzo propio, su fe en determinada manifestación del ideal y su puesto en la evolución de las ideas "

Qué realismo el de este gran pensador, nuestra responsabilidad está en preparar a la juventud que sea libre, que sus respectivas conciencias se encuentran preparadas para optar, para decidir en forma independiente el camino que deben escoger.

No creemos que los problemas ideológicos que ha vivido, vive y vivirá en esta época de grandes cambios (incluso la revolución tecnológica) con mayor intensidad, tengan que soslayarse, desconocerlos a priori por creer que no convienen a nuestros intereses personales o al de los jóvenes; ellos deben conocer, formarse el pensamiento universal ,formarse en él, desde las doctrinas filosóficas socialistas más extremas, pasando por la liberales y las más conservadoras; no podemos concebir tomar decisiones u objetivos, donde no se tenga una cultura ecuménica.

Muy bien lo decía, nuestro José Enrique Rodó "La juventud que así significa en el alma de los individuos y de las generaciones luz, amor, y energía, existe y lo significa en el proceso evolutivo de las sociedades. De los pueblos que sienten y consideran la vida como vosotros, serán siempre la fecundidad, la fuerza, el dominio del porvenir."

Los jóvenes de cada generación necesitan entrar a la vida activa con un pensamiento, objetivo propio, basado en la libertad de que hablábamos, en la belleza moral que es su característica, para que en realidad sean sujetos que adopten actitudes positivas en un cada vez más complejo mundo siempre cambiante.

Queremos y necesitamos hombres justos en sus ocupaciones, que sus acciones no vayan en contra de otro ser humano; hombre que siempre sean proclives a aplicar normas de equidad, que busquen el diálogo, la comunicación, como únicas herramientas de entendimiento y de conocimiento mutuo.

 

EGD Rabindranath Calleros Tejera