El mundo global es un modelo que llego para quedarse. Los límites geográficos, señal de existencia de territorios pertenecientes a un estado, son solo vestigios de un antiguo orden ya en obsolescencia. El mundo actual funciona sin límites.
La antropología nos evidencia los fenómenos que explican el desarrollo de los seres humanos, desde siempre aislados, con pocas conexiones, formando comunidades, pero con el espíritu gregario y un fin común claro en su definición: vivir mejor, superando las restricciones naturales en lo referente a problemas de salud, nutricionales, de clima y desastres naturales.
 
La sociología nos enseña los valores que aparecen en el desarrollo social, el desarrollo del intelecto y la creatividad que permiten la emergencia del arte y la filosofía, con pensadores que definen con precisión el desafío de vivir en comunidad, en la ciudad, en la cuna de la política.
La vida en comunidad, enfrentando los mismos desafíos, donde los habitantes son visibles, igual que los problemas, permiten explicar que aun en ambientes de vulnerabilidad, es posible avanzar en la solución de muchos problemas sociales. La comunidad tiene la fortaleza de la integración, de la sinergia de esfuerzos, de la confianza de conocer a quien tengo al lado, a quien lidera, a las instituciones comunitarias y, sobre todo, se conoce al que sufre y se sabe lo que necesita.
Los clubes rotarios conocen y practican un rol de agente comunitario y eso está muy bien. Es casi de principio, que lo único importante en un mundo global es lo local. Nadie puede discutirlo. El tener este rol, no es incompatible con tener una visión global del mundo.
 
Boletín CRFR Zona 23 B / Enero 2020
Rotary y LFR esperan que los clubes ejerzan ambos roles. Son también representantes en cada comunidad, de una institución global de servicio, que brinda oportunidades para que los clubes sirvan mejor a sus comunidades. Después de más de 100 años, el mundo cambio, pero se mantiene inalterable el valor de vivir y convivir juntos, con lo colaborativo por sobre lo competitivo, con integración e inclusión, con servicio a los demás, con ser puente entre recursos y necesidades, con interés por resolver problemas sociales.
 
El mundo así descrito no ha cambiado en su esencia. La llegada de la globalización, con sus comunicaciones on-line, con la inmediatez y la intolerancia a la frustración, como fenómeno común de los ciudadanos, han deteriorado gravemente el interés por lo local.
Sin reconocerlo, hemos iniciado un alejamiento de lo que más nos debiera importar, para ingresar al común circulo de los avances en tecnología, que no estimulan los valores que han cimentado el desarrollo humano. Los clubes rotarios son muy importantes para mantener lo local con visión global. A LFR le interesa entrar al terreno de los problemas reales de un territorio servido por un club. Desea que los clubes siempre tengan en una carpeta las Necesidades de una Comunidad. Les ofrece la oportunidad de financiar soluciones. Les provee de metodologías y recursos para ejecutar excelentes proyectos.
 
Crear impacto con lo que hacemos, involucrarnos en la acción, ampliar la cobertura del servicio que prestamos y adaptarnos a los cambios con resiliencia, pudiendo a través de la innovación y creatividad, avanzar al cumplimiento de lo planificado. Estas son las bases del Plan Estratégico de Rotary. La Fundación Rotaria desde siempre ha adscrito a lo anterior. Estas bases son garantía que Rotary y LFR circulan por la misma ruta. Lo importante es que el club lo practique permanentemente.
 
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