En octubre, sucedió algo sorprendente en Viena. Un corredor de Kenia llamado Eliud Kipchoge fue la primera persona en la historia en correr una distancia de maratón (42 km) en menos de dos horas.
Por muchos años, los expertos pensaron que esto era imposible. Dijeron que el cuerpo humano no era capaz de lograr esta hazaña. Pero Kipchoge lo logró porque tenía un equipo increíble a su lado. Contó con el apoyo de “liebres” (corredores cuya función es marcar un determinado ritmo) que corrían junto a él a cada paso del camino, y gente que se aseguraba de que él tuviera la alimentación e hidratación adecuadas. Cada cierto número de kilómetros, se enviaban nuevos corredores para mantener el ritmo y ayudarlo a alcanzar su meta.
Al igual que Eliud Kipchoge, Rotary cuenta con un excelente equipo de apoyo al acercarnos al último kilómetro de nuestra maratón para librar al mundo de la polio. Muchos rotarios increíbles han ayudado a mantener el ritmo de este esfuerzo a lo largo del camino, al donar su tiempo y energía para acercarnos a nuestra meta.
La Organización Mundial de la Salud ha certificado que el tipo 3 del poliovirus salvaje ha sido erradicado. ¡Esto es una gran noticia! Han transcurrido tres años sin ningún caso de poliovirus salvaje en el continente africano. Es posible que pronto se certifique a África como libre de polio.
 
Boletín CRFR Zona 23 B / Enero 2020
 
El último tramo de nuestro viaje es duro. Pakistán y Afganistán representan grandes desafíos, pero ya hemos afrontado muchos retos antes. Cada vez que una meta ha parecido inalcanzable, los rotarios se han mantenido unidos y han respondido al llamado.
No es momento de perder la concentración ni de pensar que la carrera ya ha terminado. ¿Se imaginan lo que le habría sucedido a Eliud Kipchoge si todas las “liebres” se hubieran ido a casa en los últimos 3 kilómetros? Puede que nunca hubiera alcanzado su objetivo.
Se necesita un carácter especial para llevar a cabo una tarea difícil hasta el final. Este es el momento en que más nos necesitamos. En el libro Tao Te Ching, Laozi escribió que un viaje de más de 1600 kilómetros comienza con un primer paso, pero también termina con un paso. Y esos últimos pasos requieren tanto coraje como el primero.
Hagamos historia rotarios. La meta está a nuestro alcance.
 
Gary Huang