"Hay ratos en los que uno experimenta una infecundidad en su trabajo, pese a contar con el suficiente tiempo para llevarlo a cabo.  En momentos así prima la conciencia de la esterilidad en el propio quehacer, pues se constata dolorosamente que uno mismo no se ha concentrado en nada relevante y que, en realidad, solo ha deambulado por el mapa de sus obligaciones de un modo vacío y confuso.  En tales instancias, uno entreve el pequeño caos laboral en que ha caído, pues esas horas idas se esfumaron sin orden ni consistencia alguna, tal como se mueve un viajante extraviado, y quizás desesperado, al hallarse en una cuidad desconocida y cuyo idioma no comprende.
 
La falta de tiempo no supone, entonces, una carencia de una fracción de minutos, sino mas que nada apunta a una elección desacertada sobre lo que hay que hacer, y a un actuar disperso de una relación con lo que es necesario cumplir.  Por ello, un sujeto sapiente, en vez de "picotear" yendo de un deber a otro (como un nadador que agota sus fuerzas braceando en cualquier dirección), se enfoca mas bien de manera efectiva solo en aquello que le es necesario resolver cuanto antes o en lo que le es mas beneficioso en su campo vocacional".
 
Rodericus, autor de los párrafos anteriores, se refiere especialmente a aquellos momentos que todos desperdiciamos muchas veces voluntariamente o porque las circunstancias asi lo imponen. ¿Que pasa con aquellos momentos que desperdiciamos involuntariamente?
 
Por ejemplo, cuando hay falta de puntualidad de quien esperamos para una cita, cuando asistimos a reuniones para tratar temas importantes, en los cuales, solo existe la improvisación, cuando se ha fijado una sesión especial, en la cual, la persona que debía informar sobre una materia de interés para tomar una decisión, o llega atrasado o lo que es peor, no entrega la información solicitada o, si la entrega, es deficiente; cuando los equipos de trabajo no reciben con claridad la misión que deben de cumplir, o no entienden como deben trabajar en equipo.  En todos estos casos y muchos otros mas tenemos momentos desperdiciados, es por ello, que cualquier organización debiera considerar estas situaciones, ya que es la forma de respetar el tiempo de sus miembros.  Si así fuese, la eficiencia en cuanto al cumplimiento de sus objetivos y en cuanto a la satisfacción de sus asociados se acrecentaría y mejoraría sustancialmente el sentido de pertenencia.
 
ROTARY MUESTRA EL CAMINO, PERO RECORRERLO ES TAREA DE CADA UNO.