¿No será el momento de retornar a las fuentes? Hace años que Rotary no crece y que la membresía disminuye o está detenida. ¿No será una señal alarmante? Hemos disminuido el número de Rotarios en el mundo y ni siquiera el ingreso de la mujer ha modificado esta tendencia. Cabe una seria reflexión. ¿Cuáles serán las causas? Rotary surge en el convulsionado 1905 cuando, en Estados Unidos, estaba en pleno auge la delincuencia que hacía prosperar a las mafias. Nace el genio iluminado de un hombre, Paul Harris, que en medio del caos desatado imagina una esperanza: unir a los hombres decentes, buenos y honrados, que aún quedaban en el mundo, tratar de mejorar su condición humana, hacerlos más proclives a la solidaridad, despertando en ellos un sentimiento noble que se tradujera en la aplicación del ideal de servicio en sus profesiones y en sus vidas privadas. Estas ideas prenden en una sociedad harta del cotidiano asedio de la delincuencia y del espectáculo de gente tiroteándose en las calles. Y la idea generosa entusiasma a muchos y Rotary crece. Pero ¿cuál es el destino final y el objetivo de esta lucha emprendida sin armas contra la delincuencia armada? El mejoramiento del hombre. Tratar de extraer de él, sin violencia y con cordura, todo lo que tiene de bueno y solidario. Y Rotary triunfa y la idea se proyecta en el mundo y llegamos a ser nada menos que un millón doscientos mil los hombres enrolados en las filas del rotarismo. Pero el mundo cambia, y a veces el andar del tiempo distorsiona los hechos, deforma los ideales. Siempre nos enorgullecimos de ser un club de servicio preocupado porque no se nos confundiera con una institución benéfica. Sin embargo, ¿qué somos en la actualidad? ¿Podemos negar que nos hemos transformado en una sociedad de beneficencia? ¿Dónde quedó aquello de que “Rotary no hace nada, pero donde se está haciendo algo hay un rotario”? ¿Dónde quedó aquella humanidad tan digna? Actualmente hay una desesperación por publicar, por competir, por poner en evidencia lo que hacemos, lo hecho o lo que haremos. ¿Dónde quedó aquello de “el rotario debe ser ejemplo para la juventud”, cuando se nos insta a través de los gobernadores a aumentar la membresía a toda costa, sin importar el nivel de las personas que ingresan?

Es posible que con esta nueva modalidad nos asombremos; si en lugar de ser cada día más, seamos cada día menos. ¿Cómo se pretende estimar a los clubes ofreciendo premios diversos – pero absolutamente inconsistentes– si el club cumple tales o cuales programas durante el año? Así recibirá como premio un lujoso diploma que lo acredita como meritorio por haber satisfecho las exigencias. El sistema parece (y es) infantil. Mejor sería el estímulo si los gobernadores recorrieran los distritos con mensajes inspiradores, que logren penetrar la frialdad ya habitual en los rotarios, en lugar de hacerlos con las cuentas en la mano como vulgares cobradores, o promotores de rifas y eventos festivos. ¿No será acaso el momento de volver a las fuentes? El mundo se ha vuelto muy parecido al de 1905, los delincuentes saturan nuestras horas, las mafias se encaraman en los gobiernos y enriquecen a sus miembros. Hay tiroteos diarios en las calles y la violencia, junto con la economía, se han globalizado. ¿No será el tiempo de retomar la idea original de Paul Harris, de luchar por el mejoramiento del individuo, despreocuparnos de la propaganda y la competencia, dejar de lado politiquerías para acceder a cargos importantes dentro de la institución y hacer de este mundo un lugar habitable para generaciones futuras? ¿No se trata acaso del perfeccionamiento humano? Las ideas rotarias triunfaron en el mundo con respeto. Ahora es el momento, ¡ahora! No lo dejemos escapar, retomemos las ideas fundamentales y preocupémonos cuando un gobernador, en lugar de instalar en el club que visita ideas de fuerza, convocando y estimulando a los rotarios y ocupándose solamente de hacer efectivas contribuciones y cuotas. Las ideas no son dinero, pero valen mucho más que los dólares, los yenes o los euros. Ello no indica que los gobernadores dejen de informarles a los clubes de sus adeudos; pero que también los motiven a que sus clubes sean más productivos en el servicio y crecimiento de membresía, es decir, que sean clubes eficaces. 

René Borderes 

EG d. 4845 RC Curuzú Cuatiá

3130 Vida Rotaria